domingo, 15 de marzo de 2009

Animal


Animal, pobre palabra tan menos preciada, y así mismo, a los que designamos así. Animales. Es extraño ver que ya parece tan distante de nosotros, incluso, hoy ya es una ofensa. Más que extraño, absurdo. Si existe algo puro en este mundo, son los animales, ya que carecen de toda conciencia, están sobre la bondad o la maldad. Todo el mundo “civilizado” recibe carne animal de una manera tan lejana a la vida que alguna vez fue, que asombra. Porque estamos hablando de un ser que estuvo vivo, camino, lucho por sobrevivir, se comunico, sintió miedo, sintió placeres similares a los nuestros al probar comida y sexo, pero como los tratan hoy en los criaderos, su único placer debe ser el que les brinda la muerte.

A la “comida” animal le cambiamos el nombre para que suene menos real. La apetecida “carne”, no es más que músculo, pero referirnos así, nos recuerda demasiado a nosotros mismos. Quiero chuletas, trutros y panitas. Mejor denme, piernas, muslos e hígado. Con los vegetales no se hace lo mismo, pues sus partes no se tapan con nombres que nos desligan de lo que son y siguen siendo hojas, tallos y granos, pues no producen en nosotros la sensación de identificación.

Estoy de acuerdo que la capacidad cerebral animal es menor que la nuestra, pero su dolor es el mismo que sentiríamos nosotros en iguales condiciones, por que el dolor nace como una respuesta evolutiva que busca que el sujeto evite su causa. Se siente de manera muy desagradable lo que atenta contra la vida y esos son los mismos mecanismos que causaron nuestras actuales sensaciones de dolor. Así que sus sensaciones se pueden imaginar como ponernos nosotros en su lugar, salvo que probablemente no piensen en ese momento en sus seres queridos, como nosotros, probablemente, lo haríamos en su lugar. Imagínense haber nacido siendo pollo en un criadero. Te llueve el excremento de tus vecinos todo el día, no te puedes mover en toda tu vida más que unos pocos centímetros, recibes la comida con el peor sabor que podrías desear, a ellos que no les da siquiera para pensar en el infierno, viven el peor. Podríamos al menos nosotros, al comerlos, al ver ese exquisito trutro de pollo asado, doradito, pensar que alguna vez pudo haber vivido, pensar en lo que fueron o lo que no alcanzaron a ser, pensar en que por qué no piensan tanto como nosotros están en nuestro plato. Una foto de los animales vivos en los envases de comida es lo mínimo y más fácil que se puede hacer, para mostrar al menos, un poco de respeto por ellos y para acercar a la gente un poco más a la vida que hubo, que ya casi no se vislumbra entre el plástico lejano que los envuelve en los contenedores.

Hasta aquí, en todo caso, no hay contradicción alguna, pues como soberanos del mundo, podemos hacer lo que queramos con nuestra despensa mundial, pero hay que aceptar que la muerte de cada animal (que no viva en colonias de millones de individuos pues ahí cada uno no importa por sí solo, y por lo mismo su sufrimiento es casi nulo) es tan valiosa o tan insignificante como la nuestra (depende de cuánto la valore cada uno). La contradicción aparece cuando nos horrorizamos por nuestras propias muertes, por ver gente morir por culpa de más gente. Porque la hambruna y las enfermedades del mundo, son causadas directa o indirectamente por nosotros mismos, y es esa escandalización la que me enferma. La muerte es parte de la vida, y las nuestras son, al parecer, parte de nuestra forma de socializar entre nosotros, así que debemos aceptar nuestras muertes tal como aceptamos la cría de animales para comida y la extinción masiva de la que todos contribuimos (esto es excluyendo a gente y animales con los que hemos creado lazos afectivos, ya que inevitablemente se aprecian).


Creo de todos modos, que el matar a un animal tiene una cuota mas de crueldad agregada, pues si él sigue vivo, su impacto para el resto de los seres vivos del mundo será menor que el de cualquier humano que siga vivo. Así que desde un punto de vista global, cada día se hace un mayor daño al mundo al alimentar a más gente con mas animales.


La plaga que trata de eliminar cualquier "plaga", será la causa de la destrucción de si misma, el equilibrio es frágil, y digamos que no somos muy sutiles.

Futuro .... incierto, esperanza ..... aun queda ... Si existe un final, quiero estar ahi.