
Ya no me acuerdo como fue.
Ni siquiera recuerdo ya, 2, 3 o 4 años después de ocurrido. Vagas imágenes que en 10 años más no existirán.
Solo me han contado cómo fue.
Debe haber sido difícil para mis padres, fui el primero, llenos de miedo e inseguridades y escaso dinero.
Nací.
Lindo momento dicen ..... al menos no creo que para mí, ni para los que nacen. O acaso, ¿Lloran de felicidad?
¿Sera que lloran por las muchas penas que saben que vendrán a lo largo de su vida? ¿O de felicidad?
No lo creo.
Al menos creo que el hombre nace neutro, como un animal, no es ni bueno ni malo. Solo puro.
Después nos ensuciamos, al compartir con el resto de la gente.
Crecí, normalmente, como una más de la minoría de chilenos de clase media, con los grandes contrastes en que se basa la vida, amigos, enemigos, amores y rupturas, penas y alegrías, confianza y grandes traiciones.
Todo lo que a muchos les ha pasado, pero totalmente distinto.
Soy un consumista, lo admito, o al menos he sucumbido al sistema en el que nací, en el que solo veo cosas que aun no tengo y espero tener.
Y ahora que miro hacia adelante, me doy cuenta que, a mis 25 años, me queda la mayor parte de mi vida, quizás 2 o 3 veces más del tiempo que ya he vivido para ser lo que "iba a ser", para ser la respuesta a la pregunta ¿Que quieres ser cuando grande?
Ahora soy "grande", lo que más esperaba cuando era niño, puedo además tener las cosas que siempre he querido, satisfacer mis caprichos y frivolidades.
Suena bien....... solo eso.
Lo que me espera son al menos 9 horas diarias inmerso en un ambiente ajeno al mío, lejos de la gente con la que crecí, lejos de mi casa, de mi amor, de mis cosas, de mi mascota, de mis nuevas cosas, de mi gente y de mi mismo.
Lo que me espera es solo el resto de la vida, en lo que me deja el trabajo convertido después de cada día.
La esperanza de llegar al fin de semana no tan cansado, no tan despojado de mi propia identidad, no tan distinto de como era antes, no tan lejos de lo que soñaba ser al crecer cuando aún era un niño, feliz, inocente e ingenuo.
A lo que le temo, es a perderme a mí mismo en el largo camino que se acerca vivir, a estar tan distante de lo que espere ser y un día lejano, cuando ya no sea yo, ni siquiera acordarme que algún día tuve la esperanza de ser diferente.
Lo mejor de todo, es que esto no es para siempre. Se detiene, justo cuando ya te ha succionado toda la vida y juventud. Te deja, te bota, porque ya no le sirves, ya ni siquiera sirves para eso y ya de tanto vivirlo, te cuesta estar fuera, justo cuando puedes salir.
En ese momento, ¿Seguiré siendo yo?
No lo se.
Aun no entro
Se acerca ese momento...... Aguante.
estu bo muy bueno eso es muy exijente ensentido de la vida me gusto tu blog
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